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Cómo escribir un libro en 52.786 pasos

En realidad no es tan complicado. De todos esos pasos, aproximadamente 52.791 consisten en llorar, odiar todo lo que has hecho, reescribir, cambiar tramas, corregir, eliminar personajes, llorar un poco más, hacerte bolita, plantearte otras aficiones, llorar, rodar por el suelo diciendo wiii, llorar, terminar en Pornhub viendo cosas y sí, llorar.

El guion

Hay gente capaz de trabajar sin un guion; yo me moriría. Lo primero que hago es tomar notas, muchas de ellas que nunca llagré a usar para nada. Ideas de tramas, ideas de personajes, de lugares y hasta de diálogos. Es lo que veis en la imagen: una hoja llena de cosas sin sentido. El resumen más minúsculo posible de una historia.

Con esas ideas hago un esquema de lo que va a pasar, como un índice de escenas. Un esquema que va a cambiar muchas veces, que va a perder y ganar apartados y que no se parecerá en nada al resultado final. Es posible leerlo sin que sea spoiler, porque parece más una lista de la compra que un relato coherente. 

Quizás os interese:

Ana González Duque: “Escritor de mapa, escritor jardinero y escritor paisajista

El borrador de mierda

No lo voy a explicar yo, lo vamos a hacer con un juego:

¡Lucha de titanas*!

Clara Tíscar: “Cómo escribir tu primer borrador de mierda

Gabriella Literaria: “Tu borrador es perfecto

Bien, ya sabemos que tu primer borrador estará en un término medio entre ser una mierda y ser perfecto, aunque la verdad es que es más realista pensar que tu primer arrebato escritoril es imperfecto. Tu primer borrador es lo que te ha salido, es una materia prima que tienes que convertir en un libro, pero no es un libro. Es un esqueleto al que le has puesto algunos músculos, pero nada más.

*Se dice titánides

El borrador que puedes enseñarle a otras personas

Te pones a escribir. Con continuas pausas para actualizar twitter, tener algo de vida social (no mucho), llorar otro poquito y volver a Pornhub. Pero escribes. Y al final te ha salido algo parecido a una historia. Perfecto. Esto es tu borrador.

Pero hay un problema: tiene errores. Muchos. Y lo que es peor: tú crees que no. Estás seguro de que es perfecto, porque es tuyo, te ha costado horas de esfuerzo y sabes cuándo se escribe “a ver” y cuándo “haber”. ¡Es imposible que haya errores en tu criatura!

Pero los hay, hazme caso. Erratas que jamás te perdonarías, contradicciones, agujeros de trama que podrían engullir el multiverso. Por eso Odín ha creado a los lectores beta, esas criaturillas refunfuñonas que nos ayudan a mejorar nuestro producto para que no dé vergüenza leerlo.

Es la hora del beteo:

Clara Tíscar: “Cómo conseguir lectores beta

Yo mismo: “Lectores beta fantásticos y dónde encontrarlos

El manuscrito

Se llama así cuando esté en word, ¿vale? Supongo que wordescrito suena peor.

Cuando tus lectores beta te digan todo lo que está mal en tu relato, tendrás que hacer cambios. Eso no significa que tengan razón en todo, ojo. Tal vez a algunos les guste una cosa y a otros no. Como norma general, podéis corregir las erratas de ortografía y gramática y los agujeros evidentes en la trama o en los personajes.

Otra cosa es entrar en la propia trama o en escenas concretas. Al menos, si no vas a hacerles caso, conviene tener en cuenta sus opiniones, porque te las dan de buena fe y, sobre todo, gratis.. Al final son una muestra de tus lectores: si a uno no le gusta que Johnny sea el asesino, es posible que a un buen porcentaje de tus lectores tampoco, pero eso es perdonable. Que el el asesino no aparezca, eso sí que es imperdonable.

El libro

Pero el manuscrito es solo un esqueleto recubierto de músculos con unos cuántos órganos internos por ahí desperdigados. Eso no lo va a comprar nadie. Para completar tu homúnculo, quiero decir libro, te falta el diseño. O sea, la piel del bicho. ¿A que la gente sin piel es feota? Pues eso es tu libro en word.

Ojo: muchas editoriales ofrecen este servicio y unas son más de fiar que otras. No os dejéis engañar por ofertas locas. Es mejor confiar en ese primo diseñador que en una página web que te promete edición, márketing, éxito total y rusas en tu zona.

El diseño no abarca solo la cubierta. Incluye la tipografía (tipo y cuerpo de letra), el tamaño de página, los márgenes, la ilustración de cubierta e interior… y seguramente cosas en las que no habías pensado. Separadores de capítulos, índices, tablas…

Se hace cuesta arriba, porque cuando crees que has terminado tu libro, descubres que te falta por lo menos un tercio del trabajo. Pero merece la pena.

Recomiendo:

Mariana Eguaras: “Cómo se hace un libro: pasos para publicar con un mínimo de calidad (y que tu libro no sea churro)

Esas minucias legales sin importancia

O aquí empieza lo verdaderamente aburrido. No voy a entrar en detalles, pero tu libro todavía no tiene tres cosas:

  1. No está en el registro de la propiedad intelectual -> es opcional pero recomendable registrarlo.
  2. No tiene un número de ISBN -> las plataformas de autoedición suelen asignarlo, las editoriales también, pero si autoeditas también puedes comprarlos tú. Cuestan dinero.
  3. El depósito legal lo hará la editorial, si tienes. Si no, los libros autoeditados no están sujetos a él, así que, técnicamente, no tienes que hacer nada. Pero también conviene saber dónde van a ir a parar algunos ejemplares de tu libro que no van a llegar al circuito comercial (pero sí a los lectores).

Lectura amena:

Literautas: “Cómo se registra una obra literaria

La coedición es el demonio

La coedición es la práctica de algunas “editoriales” por la cual el autor costea parte (o el total) de la edición. Es decir, invierte la dinámica del mercado editorial. Ya no es el editor el que arriesga dinero para poner en circulación una obra, sino el autor. De esta manera el empresario asume cero riesgos y todo el peso económico de esta relación desigual recae sobre el escritor.

Esto es malo por numerosos motivos. Empecemos:

El autor arriesga su obra y su dinero.

En un mundo normal, el editor quiere vender tu libro porque cree en él. A lo mejor no le gusta, pero cree que a alguien le gustará. La balanza está equilibrada: tú entregas un trabajo que te ha llevado xxx horas y recibes algo a cambio. Promoción, un porcentaje irrisorio de las ventas, piropos, lo que sea. Te estás jugando tu futuro literario a que tu libro es bueno y el empresario, su futuro editorial. Tenéis las mismas cartas.

Pero, en la coedición, arriesgas tu libro y tu dinero. El empresario siempre sale ganando. Si vende libros, se lleva pasta. Si no los vende, se lleva tu pasta. Si solo una de las dos partes asume riesgos, no es una relación equilibrada.

No somos empresarios, somos autores.

No tenemos por qué conocer la dinámica del mundo editorial. No tenemos por qué saber qué vende y qué no, ni cómo. Nuestro trabajo no es vender libros, es escribirlos. Podemos hacer promoción en nuestras redes sociales, en blogs y donde sea, pero no somos la parte empresarial del asunto. La coedición pone sobre nuestros hombros el peso de una serie de elementos que no tenemos por qué conocer y nos hace responsables de que todo funcione.

No pagues por trabajar

La editorial es tu “contratista”. Una vez pasas el proceso de selección, trabajas para ella. Estás firmando la entrega de tu libro a cambio de un dinero, ya sea un porcentaje o un tanto alzado (no creo que esto se firme ya, la verdad). Si tú pones el trabajo y además el dinero, estás pagando para que te permitan publicar. Es como ir a la oficina cada mañana y pagar para que te dejen hacer tu trabajo. Es inmoral.

Todo vale

Las editoriales de coedición han visto el filón: muchas personas con manuscritos en el cajón, con ganas de publicar y sin tiempo/ganas/conocimiento para autoeditar. Para aumentar el beneficio aún más, lo más sencillo es prescindir también de los correctores. Los textos recibidos no se revisan. ¿Para qué? Cuanto más publiquemos con cero riesgos, más beneficios obtendremos. Es decir, realmente no son editoriales, son imprentas. Y publican lo que les lleves, independientemente de su calidad, ortografía y gramática. Si tienes 600 euros, puedes imprimir un libro que conste de 300.000 veces la letra “P”, por ejemplo. Si no vende, es tu pppppppppppppproblema. P.

Hablo con conocimiento: la imagen que veis es de una editorial cuyos libros he tenido la suerte de leer. La cantidad de erratas era tan grande que pasé una temporada compartiendo las más terribles en Facebook.

Te están engañando

Te van a prometer difusión, presentaciones del libro, una caseta en la feria de tu pueblo y la fama en bote. Lo más común es que todas esas promesas se queden en nada o en un par de bolos a las que tendrás que llevar a la gente de una oreja. Lo cierto es que pueden darte algo de eso, puede incluso que funcione bien, pero la promoción que recibas no va a ser por tus méritos, sino por tu dinero.

¿Tienes hueco para 100 libros?

Para amortizar la tirada que ya has pagado no te queda más remedio que vender esos libros como sea.  Y las tiradas mínimas suelen ser de 100 ejemplares. Si los vendes, bravo por ti, tiene mucho mérito hacerlo y la editorial te ofrecerá tirar otros 100 al mismo precio.

Pero, si no, lo habitual es que la editorial te los guarde durante un tiempo y en unos años te “permita” elegir entre comprarlos o destruirlos. El precio suele ser muy bajo, claro, y además ¿quién va a permitir que trituren su libro? Destruir tu obra es duro, pero comprar un libro cuya edición ya has costeado previamente es de locos.

Se busca editorial

Tienes tu libro terminado. ¡Bien! Ahora sólo necesitas enfrentarte cara a cara con el cruel capitalismo. ¿Por dónde empezar?

Lo primero es lo primero: registra tu obra.

Lo segundo: busca las editoriales que mejor se adapten a lo que has escrito. No tiene mucho sentido enviar tu novela de ciencia ficción a una editorial que solo publica novela histórica, ¿verdad? Investiga un poco y céntrate en las más adecuadas. No temas mandar el manuscrito a las “grandes”. Eso sí: no se lo van a leer.

El problema es que es muy complicado encontrar un listado de editoriales que esté completo, actualizado y en el que sea fácil buscar.

Por eso os voy a recomendar algunas listas:

  • La de Ediciona. Aunque el diseño no es el mejor, es muy completa y puedes buscar por temas. Incluye también editoriales de coedición o, como me gusta llamarlas, putos timadores.
  • La de Foroescritores. Aunque algunas de las que incluyen ya no existen, es una lista estupenda para empezar. Una pista: yo me he basado en esta y estoy autoeditando xD
  • La de la Asociación de editores de Madrid. Solo incluye las madrileñas. Sí, solo en Madrid hay unas seiscientas editoriales…
  • La de escritores.org. Es la metalista: la lista de listas de editores. Si no sabes por dónde empezar, es una muy buena opción.
  • La de Letras de encuentro. No es la más completa, pero tiene las básicas y te las divide según si aceptan manuscritos o no. Ideal si lo entiendes todo mejor con colorines, como yo.
  • Por las risas: la del ministerio de cultura. Las tiene todas, está al día, no falta ninguna, trae todos los datos… pero la interfaz de búsqueda es tan de los años 90 que os reto a encontrar algo. Lo que sea.

Espero que os sirvan y ¡suerte!

Oda a la burocracia: el registro de la propiedad intelectual

Una vez has escrito tu libro hay un paso obligatorio: registrarlo.

¿Por qué registrar?

Por si acaso. En principio todos nos llevamos bien, pero si has enviado tu manuscrito a 20 ó 30 editoriales, hay muchas manos que lo han tocado. Tu maravillosa idea, sin registrar, no es de nadie, y algún bandolero podría decidir publicarla por su cuenta. No tiene por qué pasar. Es más: no va a pasar. Pero es mejor hacerlo.

¿Dónde se registra?

El registro depende del Ministerio de Cultura y está dividido en secciones territoriales. Hay una sede en cada capital de provincia, y es ahí donde se deben depositar las obras (pese a que hay un registro central, que no me preguntéis qué hace…). ¿No podéis? Es posible presentar obras en otros registros de la administración y en oficinas de Correos, además de por internet (os lo explico más abajo).

¿Qué tengo que llevar al registro?

  1. Tu obra. Desde hace no muchos años se puede entregar en papel o en CD/DVD. Supongo que puedes entregar un pendrive, pero claro, lo pierdes para siempre.
  2. El impreso de solicitud y el específico según tipo de obra. Éste para literatura.
  3. El justificante de pago de las tasas. Ahora os digo a cuánto sale.
  4. Otras cosillas, si procede (en caso de transmisión de derechos, si hay varios autores…) lo normal es no tener que añadir nada.

Pero… ¿cuánto hay que pagar?

Las tasas no son muy elevadas. En 2017, cuesta 13,20 euros crear, modificar o eliminar un asiento registral. También es posible consultar los datos registrales por  4,39 euros, en caso de que queráis saber de quién es un obra, por ejemplo.

¿Se puede registrar una obra por internet?

Sí, se puede. Si tienes un certicado digital, puedes registrar tu obra aquí. Ojo, para libros hay que enviar:

  • Un ejemplar de la obra, debidamente paginada (TXT, PDF, WORD) , tamaño máximo: 50000 Kb.

Ya he hecho la solicitud, ¿y ahora?

Esperar. El registro tiene efecto desde el momento de la entrega de la obra, pero el Ministerio de Cultura se toma su tiempo en confirmarlo. En unos seis meses aparecerá en tu buzón una carta indicando lo que ya sospechabas: que tu libro es tuyo.¡Felicidades!

Dos ideas para terminar:

  • No estás registrando la idea, sino su plasmación. Es decir: si se te ha ocurrido una maravillosa historia de amor entre vampiros que brillan, no significa que nadie más pueda escribir sobre ese tema. Lo que no pueden hacer es escribir tu versión de esa historia, con los mismos personajes, el mismo desarrollo, el mismo tiroteo en la página 42, etc.
  • El registro es una entre otras opciones. Existe SafeCreative y otros registros privados. ¿Son de fiar? En teoría sí, pero conociendo el panorama de la propiedad intelectual nunca se sabe. Y la otra gran opción es publicar con una licencia Creative Commons. Eso sí, leyendo primero en qué consisten :b

Cinco consejos sobre portadas

Todos juzgamos los libros por la portada. Yo, por lo menos, es la única explicación que encuentro a haber vendido la friolera de 100 libros en un país donde no se lee: que a la gente le ha gustado la portada. Una imagen puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. ¿Cómo elegirla?

Servicios de pago: seguramente la mejor opción, pero con el inconveniente de que es cara. Hay muchos diseñadores que pueden hacerte un trabajo excelente por menos de 300 euros, incluyendo imagen, color, composición, tipografía, contraportada… Es una buena opción si prevés que vas a recuperar la inversión o si te sobra el dinero. Yo elegí montármelo por mi cuenta porque no cumplía esas dos premisas.

DIY: Busca una imagen en la red y úsala. ¿Tan fácil? Casi…

  • Mira primero las condiciones de Amazon. Además de lo obvio (no incitar al odio, la violencia, que no sea pornográfica…) ten en cuenta las características técnicas. Amazon KDP (para publicar en digital) acepta JPEG o TIFF de menos de 50 Mb y recomienda 72dpi y modo de color RGB.
  • Ojo a los derechos de autor.Esa imagen tan chula que has encontrado en Google a lo mejor tiene detrás a unos abogados estupendos que te van a sacar hasta el último euro de la cuenta.
  • Para encontrar la portada perfecta puedes buscar en webs de fotógrafos y artistas y en otras donde publican sus obras, como Deviantart. La gente suele ser muy amigable y generalmente no te pondrán pegas para usar sus imágenes, pero ¡pide permiso siempre!
  • Sube la imagen a KDP. Hay dos opciones:
    • Sube tu propio diseño. Es la mejor opción para distinguirte del resto y es muy sencillo con que sepas un poco de photoshop. Simplemente haz tu propia composición y elige tipografía (con cuidado tambien de los derechos)
    • Utiliza un prediseño de Amazon. Usa tu imagen para crear un diseño de portada básico con plantillas. Es más rápido, más sencillo, más cómodo… y va a hacer que tu libro se parezca a todos los demás.
  • Un último consejo: no incluyas la imagen de portada en el contenido del libro. Es un archivo aparte y se sube por separado. Si la subes repetida, tus lectores la verán dos veces y además el archivo del libro será más pesado.

El próximo día veremos cómo es el proceso para subir tu portada para la edición en papel. ¡Es muy fácil!

 

Cómo publicar tu libro ilustrado en Createspace

Afortunadamente, Createspace no nos va a dar tantos problemas como las ilustraciones en KDP.Aquí lo principal es la resolución de la imagen. La guía de Createspace indica que admiten JPEG (con calidad 10 o superior en Photoshop) y TIFF con resolución de 300dpi.

Vamos a ver cómo proceder, empezando por el principio. Antes de subir el archivo del libro:

  • Elegimos el acabado:
    • es importante especificar si será B/N o color (además de por el acabado en sí, porque cambia el precio de impresión).
    • tipo de papel: blanco o crema. El 99,99% de las veces va a ser blanco. Ni siquiera sé por qué ofrecen el otro…
    • Tamaño: aquí está el meollo. Esta cifra cambia márgenes, número de páginas, tamaño de las ilustraciones… todo. Ante la duda, mide algunos libros que tengas en casa y piensa cómo quieres que sea el tuyo. 12×20 cm es un libro de bolsillo pequeño, pero hay muchos para elegir.

interior

  • Descarga una plantilla en word con ese tamaño y pega ahí tu contenido. Amazon te da un archivo con los márgenes y tamaños de página ya establecidos. En un mundo ideal, trabajamos en la plantilla y luego no tenemos que copiar y pegar, pero personalmente no me gusta trabajar en un archivo que “no es mío”. Cosas de escritores…
    • Consejo: empieza el libro con dos páginas en blanco antes de cualquier texto y termínalo con otras dos después del punto final.
  • Inserta las imágenes en la plantilla a la mayor calidad posible. Si escanezas, hazlo como mínimo a 400dpi. Si puede ser 600, mejor. Y a partir de ahí, genial. También depende del tipo de ilustración (un gráfico de flechas no es lo mismo que un mapa topográfico) y el tamaño de hoja: a más grande, más calidad.

Entonces, este archivo de word en la plantilla lo subimos a Createspace. Si las imágenes son muchas y de calidad, va a ser un archivo pesado y tardará un buen rato en subirse. Entonces:

  • Usa el revisor. El revisor es genial. El revisor es tu amigo. Aquí podrás ver cómo va a quedar tu libro al imprimirse. Lo bueno: te va a avisar de varios errores que pueden haberse producido, como texto fuera de margen, márgenes centrales muy cortos (al encuadernar se comerían el texto), imágenes a baja resolución… Lo malo: otros errores tendrás que verlos tú: cambios de tipografía, inicio del texto en página par, numeración errónea de páginas…
    • Aquí podrás ver la posición y calidad de las imágenes. Utiliza el zoom para comprobar el acabado, ya que la vista preliminar no es muy fiable en cuanto a color y densidad.

reviewer

Una vez revises cuidadosamente el libro, guarda los cambios y… ya está. Sólo falta la portada, de la que hablaremos otro día…

Peleando con kdp (2), o cómo publicar tu libro ilustrado en 6 pasos

A la hora de subir un libro con ilustraciones a la plataforma de Amazon hay un pequeño detalle que solamente figura en los tutoriales más avanzados. Es difícil de encontrar y puedes volverte loco un par de tardfes hasta que das con ello. En la mayoría de documentos no viene, y no sé por qué, ya que es algo muy simple pero que os puede hacer perder unas valiosas horas de trabajo.

En resumen: si subes un archivo (doc, html, pdf) que contenga ilustraciones, la mayoría de las veces no se mostrarán correctamente o directamente no aparecerán. Para que se muestren hay que guardar el trabajo de una manera determinada. Es muy fácil una vez descubres el truco:

  • Inserta las imágenes desde archivo. No copies y pegues las imágenes directamente en el documento. Ve a Insertar->Imagen en tu procesador de textos. Si no, KDP no va a reconocer que eso es una imagen ni en qué posición está.
  • Crea una nueva carpeta con el nombre de tu libro. Esto no es obligatorio, pero te va a facilitar mucho el trabajo.
  • Guarda el documento en esa carpeta como html. Ve a guardar como -> página web, filtrada.

web filtrada

  • Si ahora vas a la carpeta de tu libro, verás que se han creado varios archivos: un documento .html que contiene tu texto y una carpeta donde están todas las imágenes que has insertado. Esto no es visible, pero ahora el documento de texto de tu libro está lleno de hiperenlaces a esas imágenes. Si mueves algo de sitio o lo cambias de nombre, no va a funcionar.
  • Selecciona tu archivo .html y tu carpeta de imágenes. Haz clic derecho y selecciona “Añadir a archivo…”. Entonces, guarda todo en un archivo .zip (KDP no soporta otraz extensiones, como .rar o .kz). zip
  • Este archivo .zip es el que queremos subir a la plataforma de Amazon en el paso 6: “Upload your book file“. El proceso tardará dependiendo de la cantidad y tamaño de las imágenes.

No olvides previsualizar tu libro antes de continuar: puede que quieras retocar la maquetación, cambiar la calidad o el tamaño de las imágenes o cualquier otro ajuste previo a la publicación.

Próximamente hablaremos de cómo insertar imágenes en la plataforma de impresión bajo demanda, Createspace.